Agosto 2012


Me preocupé al principio. Mi color parecía haber comenzado a mutar. ¿Podría cambiar algo tan importante sin previo aviso? (ahora lo sé, ése era el aviso.) Y poco a poco, entre movimiento y tiempo, en un paseo casual, la sentí desprenderse de mi y caer, olvidándose en el camino. Vi de soslayo lo que ahora no parecía más que una vieja tela sucia quedándose en el camino, chaki de un pasado, dándole la bienvenida con su despedida a un nuevo color (y yo ya sin recordar el anterior), se veía hermoso y brillante. Después me dijeron que era común, que pasa de vez en cuando en la vida de cualquier serpiente, dicen que sólo es cambiar la piel.

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