Julio 2012


El Hermitaño ha aprendido de los tiempos y la soledad, pero inesperadamente se encuentra desgarrando el entramado de límites que creía sabiamente haber creado y ve desplegarse frente a él, en todo su esplendor, lo que pareciera ser un As de Copas, lista para calmar su sed con el eterno amor líquido que sus labios convocan.
Y hace caer su Torre, destruyendo los simientos y las bases con su besos y es que recién puede ver ahora: no era un As sino un Ocho de Copas.
(Ella no ha domado al león de su fuerza todavía)
'¡Ya no me construyas más castillos en el aire, Siete de Copas! Entrégate a mì, Emperador que ha hecho las pases con su Diablo, seguidor de Dionisios, encrucijada de los Enamorados, luz de mi vida de Pandora; y yo te entregaré mi copa, te entregaré las Diez, con Demeter, el fuego de Prometeo, Luna, Sol y hasta volver al doble cero una y otra vez.

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